Sobrepoblación: El verdadero problema

December 27, 2011 in Blog de Sociología by Santiago Martinez Torres

sobre población

Mucho se discute en esta crisis, que se repite ciclo tras ciclo, sobre las verdaderas causas de los problemas de la humanidad en su hábitat terrestre. Las causas, los efectos y su influencia en la población son variados y para todos los gustos. Se multiplican incluso las asociaciones que pretenden a través de sus objetivos ser partes fundamentales en transformaciones que puedan solventar los problemas que enfrentamos.

Quizás la verdad es mucho mas sencilla, pero como siempre la humanidad parece pasar por alto lo que esta a la vista de todos. Sintiendo que hay causas naturales como el hecho o el derecho de nacer que son intocables y exentas de discusión o solución.

Nos cuesta aprender de la historia a pesar de que está nos cuenta una y otra vez como los fenómenos se repiten en diferentes épocas y por lógica en circunstancias propias de su tiempo.

Lo cierto es que en los países en donde la cultura y la educación están mas arraigadas sin importar el siglo en el que vivan estas medidas necesarias para el equilibrio de la tierra son fáciles de tomar y sus habitantes tienen las virtudes necesarias para aceptarlas con un propósito superior, el bienestar de la sociedad.

No tratamos de implementar modelos como por ejemplo el dramatismo espartano, siglo IV antes de Cristo en su selección de varones y en su entrenamiento militar extremo, en donde ir al frente de batalla era tomado como un descanso y unas vacaciones. Pero si podemos tomar el ejemplo de los egipcios en donde el control de natalidad era una de sus prioridades y estaba basado en su productividad alimenticia, de tal forma que al realizar sus censos su regente medico concedía anticonceptivos para evitar la sobrepoblación. En uno de los dramas más importantes de la historia el faraón egipcio hizo esclavizar a los judíos, a pesar de teorías todavía contradictorias en los mandatos de Pitón y Ramsés en el siglo XII antes de Cristo, aduciendo a la importancia de su reproducción y para evitar la misma, impidiendo así que los superaran en número en caso de un enfrentamiento bélico en que se pudieran unir a sus enemigos.

Las guerras, los fenómenos naturales e incluso las plagas, situaciones indeseables, son a veces las soluciones que se presentan para aminorar un problema al que hemos demostrado, siguiendo los censos estadísticos, que no podemos hacer frente. Es decir necesitamos asesinos históricos o sublevación de la naturaleza tanto humana como natural para poder aminorar el número de habitantes de nuestro planeta.

Las ciudades, los Estados y las naciones se enfrentan a tasas de población desorbitadas que crecen en el curso de pocos años, generando desempleo, falta de liquidez para las pensiones, cupos limitados para estudiantes por falta de escuelas, falta de vivienda, espacio libres y un largo etcétera inacabable dependiendo del lugar que se analice.

Hay verdades que no se pueden engañar y estas están de la mano desde los tiempos mas remotos de los números, ellos no tienen una doble explicación, son inflexibles, reales, te cuentan la verdad nos guste o no. Hoy que tenemos tantos analistas en campos proliferos como las estadísticas, las formulas aritméticas, las matemáticas, las financieras, no podríamos encontrar para cada punto geográfico el ideal para que cada hombre o mujer no pudieran tener su estatus ideal de vida. Con los requisitos indispensables para poder ser feliz. Objetivo fundamental por derecho de nacimiento en el que deberíamos estar todos integrados, sin importar credo, raza o sentimiento político.

Hoy no nos engañemos la ONU fundada en 1945 por 51 países después de la segunda guerra mundial, máxima organización en el concierto mundial de naciones, debería tomar este asunto como una de la prioridades principales, por encima de conflictos constantes que se dan y casi lo podemos asegurar por la falta de equilibrio poblacional en diferentes regiones de cada continente, causando fenómenos de repercusión según la adaptación y convivencia de cada etnia a su territorio y por ende violencia de todo tipo, terminando en guerras civiles en busca de poder y riqueza por encima del acto de la felicidad del ser

La solución la tenemos sobre la mesa, se necesita educar al ser humano, precisamente en esa base, su humanidad para que entienda que por encima de cualquier derecho, esta el amor y el respeto por sus semejantes, sabiendo que un sacrificio para generar el bienestar de los demás es el máximo exponente sobre su propia identidad.

Tecnológicamente, se tienen los medios para poder estabilizar las tasas de nacimiento, teniendo en cuenta los factores fundamentales para la estabilidad de una persona, alimento, agua, espacio y vivienda, vestido, integración laboral y social y educación, como base.

Independiente a todo ello, la verdad es más sencilla y simple, tener el control sobre la natalidad implementando prácticas para que la población se estabilice y consiga el número justo de habitantes por cada zona terrestre ocupada. Todo ello en pro de una mejor distribución de los recursos del lugar.

No se trata de discutir sobre culturas o religiones, se trata de escribir en letras grandes palabras de común denominador que sean banderas de cualquier conciencia, paz, equilibrio, bienestar, comodidad, salud, educación y sobre todo felicidad en su más amplia expresión.

El primer pasó y el que se debe tomar es el más importante, el resto es programable y factible con periodos previstos según las necesidades de cada ciudad, región o país.

Hoy nos damos cuenta que las naciones con mayor número de nacimientos como Nigeria, Uganda, Malí, Zambia, Burkina Faso, Etiopía, Angola, Somalia y Burundi están en situaciones de extrema pobreza, con una hambruna generalizada y sobre todo con una anarquía e inestabilidad generalizada en sus políticas, en el otro lado de la moneda vemos como Mónaco, Japón, Hong Kong, Alemania, San Pedro y Miquelin, Singapur, Corea del Sur y Austria al tener menor numero de nacimientos en el orden mundial tienen mayores rentas per cápita, y por ende gozan de una mejor vida. Aunque quizás lo más importante de esta relación sea el ver como Japón, Hong Kong, Singapur y Corea del Sur en otra época extremadamente propicia al crecimiento de su población, hoy gracias a su política interna sobre la natalidad han logrado en principio equilibrar este problema, el sacrificio de las parejas de estos lugares ha rendido relativamente sus frutos a corto plazo y en la actualidad son naciones estables y comprometidas con el desarrollo mundial. Un ejemplo más de lo que se debe y puede hacer con buena voluntad.

En realidad esta reflexión es solo un intento para que más personas piensen en este tema y se den cuenta de la prioridad que debería tener sobre el resto.

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